Paraje Samborombón

Para llegar en auto al Paraje Samborombón (ubicado en el Partido de Brandsen, a la altura del kilómetro 90 de la Autovía 2), la ruta más rápida y directa desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se realiza saliendo por el sur de la ciudad.

El trayecto demanda aproximadamente 1 hora y 20 minutos, dependiendo del tránsito en la salida de CABA.

El Paraje Samborombón (también llamado localmente San Borombón o La Posada) es un pequeño y apacible asentamiento rural de unos 200 habitantes situado en el partido de Coronel Brandsen.

Origen ferroviario: El paraje nació y cobró vida con la inauguración de su estación de tren el 17 de marzo de 1912, la cual formaba parte del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires (luego ramal General Belgrano).

El golpe del cierre: La línea de tren dejó de funcionar definitivamente en 1961 (con breves intentos de carga posteriores), lo que provocó que el pueblo decreciera notablemente con los años.

Educación local: Cuenta con la Escuela Primaria N° 16 “Hipólito Yrigoyen”, cuyas instalaciones se levantaron en terrenos donados por la familia Dod Story en 1949.

Paisaje y curso de agua: El paraje está íntimamente ligado al Río Samborombón, un serpenteante curso de agua de más de 200 kilómetros de longitud que nace en San Vicente y desemboca en la famosa bahía homónima.

El misterio del nombre: El nombre “Samborombón” (o San Borombón) no es autóctono. Se cree que proviene de una deformación popular de San Brandán (o San Borondón), un monje navegante irlandés del siglo VI a quien las leyendas celtas atribuían el hallazgo de una isla flotante o errante en el Atlántico. Los primeros exploradores españoles aplicaron esta mítica noción a la peculiar geometría de la zona.

Cruce temerario de antaño: En la década de 1920, cruzar el caudaloso y pantanoso río Samborombón en auto requería de estructuras precarias e ingeniosas como pasarelas metálicas colgantes o los recordados “caños de Vergara”, toda una odisea para los primeros automovilistas rurales.

Vestigios de hierro: Hoy en día, los curiosos que visitan el paraje todavía pueden encontrar restos de viejas paredes de ladrillo que sostenían el puente del ferrocarril y la estructura abandonada donde operaban los trabajadores del riel.